José Francisco Estévez Prieto
Socorro, Santander.
Sorprende al viajero ver cómo aumenta la imagen de Coomuldesa a medida que se acerca a la localidad del Socorro donde funciona su sede administrativa. Luego de pasar por San Gil, dejar Aratoca y descender por la sinuosa vía hacia el Parque Nacional Chicamocha y el Pescadero, imponentes escenarios natural donde se identifica la presencia de esta cooperativa santandereana, de la cual nos ocuparemos en este espacio.
Su gerente, Luis Eduardo Torres, nos narra que en la década de los años 50 los prelados de la Diócesis de San Gil que habían viajado a Europa e Israel a conocer experiencias sindicales decidieron impulsar en la región varios sindicatos con el objeto de defender los derechos de los campesinos que cultivaban el tabaco y cuyos precios eran pagados al antojo de los compradores como Protabaco.
Tienda de consumo
En consecuencia se creó en Galán el primer sindicato agrario con una tienda o almacén de consumo, para ayudar a los trabajadores, el cual desde luego tenía muy poco inventario ante la falta de dinero para surtirlo.
Ya para los años sesenta la Diócesis de San Gil, con el sacerdote Marco Fidel Reyes Afanador a la cabeza, se dedicó a la promoción para la creación de cooperativas y fue así como con los mismos campesinos del sindicato y algunos comerciantes se fundó la Cooperativa de Galán el 29 de junio de 1962 con 34 socios y un capital de $510,00 al amparo de la Parroquia de Galán y más con un concepto de beneficencia que de empresa. En sus primeros 15 años fue muy difícil la situacion de su sostenimiento y estuvo a punto de liquidarse.
Para tal momento el Padre Duarte, quien era el párroco de Galán en aquel entonces, evitó la liquidación y logró recapitalizarla. En ese intento se designó a uno de los socios fundadores como gerente, al señor Pedro Plata Morales, quien era el juez del pueblo y la dirigía en el tiempo que le quedaba y con un cajero que atendía a los socios en sus retiros y depósitos. Luego, hacia finales de los setenta, compraron una sede y se nombró un gerente de tiempo completo: Don Jesús Afanador y se creó la sección de consumo donde compraban café y cacao y lo comercializaban, dándole un viraje a la entidad.
Renovaciones
Cambiaron de nuevo al gerente y nombraron a Alfonso Luque y con la colaboración de Alirio Alfonso, quien se había preparado en la Unión Soviética, ambos personajes conocían mejor la situación de la entidad y lograron mejorarla. No obstante, los temas de gobernabilidad por la política que es habitual en los pueblos volvieron a ponerla en dificultades hacia 1984.
Es en ese momento que el Consejo de Administración nombra a don Luis Eduardo Torres, quien recibe por fortuna la entidad, con un balance muy difícil para ubicarla dentro de plataforma y hacerla una entidad viable, recuperar las pérdidas acumuladas y verla crecer y servir a las necesidades de los asociados.
Esa decisión fue vital, esa nueva visión del gerente permitió llegar al Socorro, expandirse a otros municipios y llegar a otras comunidades de la provincia guanentina y comunera lo cual prácticamente la puso a salvo, en un momento de mucha trascendencia. Esta tarea de recuperación tardó hasta 1994.
Para Coomuldesa la crisis de 1998 para acá se constituyó en una gran oportunidad toda vez que los vacíos que dejaron las entidades que existían, bien pronto fueron cubiertos por ésta en la región.
Agrodesarrollo
La entidad era multiactiva y por solicitud de la comunidad empezaron a comprar café y cacao y tenían almacén de consumo. Se llamaba Cooperativa Multiactiva para el desarrollo Agropecuario Galán Ltda. Sin embargo, con la promulgación de ley 454 de 1998 la cooperativa fue obligada a especializarse en cooperativa de ahorro y crédito ya que no podía distraer recursos de la actividad financiera en actividades diferentes.
Luego del fracaso de la agencia del Carmen de Chucurí, se llegó a la decisión de abrir la primera oficina en el Socorro, con tan buena respuesta que desde el primer año alcanzó el punto de equilibrio. Esta experiencia bien pronto se replicó con la apertura de la oficina de San Gil que también se constituyó en un rotundo éxito por la acogida que tuvo de parte de esa comunidad.
Hoy Coomuldesa cuenta con 17 oficinas ubicadas en las principales poblaciones de la región, sirviendo a cerca de 58.000 asociados que conforman su base social y activos superiores a $120 mil millones.
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