Le cobraron la etnia
No me gusta meterme en la vida ajena, porque considero que allá en su interior cada quien con lo suyo disfruta su hedonismo. Sin embargo, me “picó” el teclado al ver cómo al acarameladito de Tiger Woods, le alborotaron las p… ¡sí las prepago!
No hay otra explicación para tanta escándola que está más caliente que el calentamiento global, y así Copenhague quedó en la cocina del chismorreo y desde luego los moralistas, puristas e inmaculados dirigentes, periodistas y políticos gringo yanqui americanos cogieron el palo de Tiger por el mango y ¡venga para acá mi negro lujurioso! A Ud. lo bajamos del trono de la moral, por no conocer ese sabio mandamiento colombiano ¡no “dar papaya”!
Y el venerable Tiger cayó redondito cuan largo es en las garras de la epidemia que golpea a los famosos, la virus bacteria chismográfica, VBC, le cayeron con el equipo completo, con el bate sueco la sociedad gringo yanqui, que no acepta la gloria ética de un negro famoso de acrecentadas costumbres morales, personales y económicas, aprovechó para enlodar con el descrédito la ilustre figura de la etnia; los mechi rubios blancuzcos no perdonan ni un hoyo de octavo, y a mi admirado Tiger le pasó la aplanadora del desprestigio, es tanto que Pepsi Cola y Gatored, bebidas cancerígenas, lo bajaron del afiche, la presión es de tal magnitud que renunció a continuar haciendo millones con sus 14 palos para compartir sus éxitos con las prepago, imagínese el legislativo gringo le retira la medalla de oro que le otorgaría por sus triunfos y buen comportamiento. ¡Ahí no se perdió de nada!
Los norteamericanos en su acrisolada moral nunca podrán aceptar que haya un negro famoso y archimillonario, que pase sano por sus medios masivos tan permisivos, ellos no le perdonan a la etnia que haya dado desde Norteamérica dos aportes inmensos a la cultura universal el jazz y la salsa.
Y los suecos ahora saltan a favor de la agresiva y manilarga modelo nórdica, acaso no recuerdan estos rudos vikingos que ellos inundaron de porno a niños, niñas y jóvenes por más de 50 años en el tercio del siglo pasado, sin que reciban el peso del castigo por violar los derechos humanos.
Lo de Tiger Woods no es más que se le alborotaron las p… las prepago, para caerle al negro con el descastado crisol de la doble moral de los monos.