Opinión
 
 

¡Falta coraje para defender el presupuesto capitalino!

Qué Bogotá sobrepasé el billón de pesos en déficit fiscal por falta de gerencia y seguimiento a los contratistas de los macroproyectos de la ciudad, no puede ser solo una noticia más, tampoco que el “hueco” al fisco que ocasionan estos beneficiarios de los contratos sea apenas la preocupación de Fernando López Gutiérrez, de Cambio Radical, vicepresidente de la Comisión de Presupuesto del Concejo.
Si observamos como la Secretaría de Hacienda proyectó para 2010 un déficit fiscal de la administración central de $573.012 millones, 0.44 del PIB - el 2009 cerró con un déficit fiscal de $758.721 millones- que sumado a los $500.000 millones de los sobrecostos a la III Fase de Transmilenio, “pone en alto riesgo la viabilidad financiera del metro”, que el presupuesto de 2010 contempla la aprobación de vigencias futuras para la construcción de la primera línea del Metro, ‘pero en el Concejo no se observa ambiente positivo para la discusión de dicho Proyecto de Acuerdo, teniendo en cuenta los enormes errores que viene cometiendo el IDU en favor de los contratistas y en detrimento del bien común’.
Y del Alcalde Mayor de Bogotá ¡qué! Para él todo es normal, destruir obras significativas como la Avenida El Dorado y otras, es parte de la farsa que se le aplica al presupuesto, quienes vivimos, los bogotanos y sus visitantes dan cuenta, que parece una ciudad de la Segunda Guerra Mundial, después de un inmisericorde bombardeo. Es un simil manejado por irresponsables. En la capital de la República se bombardean el presupuesto por funcionarios, empresarios, contratistas y directivos del IDU, las ráfagas contra el recaudo que se disparan en serie por desconocimiento, mala fe, corrupción, amiguismo o quemeimportismo, que atenta contra el bien común. ‘Lo que no nos cuesta tirémoslo en rumba’.
Nadie se explica porque los empleados del gobierno de Bogotá de ostentosas bambalinas, lentejuelas, taco alto y corbata ancha, ungidos con cargos rimbombantes, eso si bien pagos, se dedican a todo menos a administrar la plata de los impuestos, se creen que están por encima de los contribuyentes, cuando se deben a ellos, son estos sujetos quienes deben dar gracias por estar en esos lugares que ellos llaman con petulancia cargos de alto rango, que los hace cambiar de caminado cuando se bajan o antes de subirse al carro oficial.
Es un despropósito que por descuido, o por todo o parte de lo anterior dejen que los contratistas, otros mal agradecidos con el pueblo se propongan y pongan de acuerdo para jodernos a todos.
Claro está que esos todos, que somos todos, valga la reiteración, también tenemos la culpa de cuanto sucede, a diario vemos el despilfarro y nos quedamos con la jetica cerrada, por ahí no mis queridos bogotanos de nacimiento, adoptados o arrimados, tenemos que protestar, denunciar el silencio ciudadano, cómplice de los bandidos, que por ser amigos del elenco del festín presupuestal hacen de cada calle destruida, mal pavimentada, en marcha lenta o abandonada en una Cueva de Rolando.
¡O! defendemos el presupuesto bogotano con coraje, que es la platica de los impuestos o callemos nuestra vergüenza ciudadana. director@ecosolidario.com

Fecha Actualización: 09-06-2010

 
   
   
   
 
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