A un Congreso desprestigiado
Mientras sucumbe la salud, porque el gobierno no cancela los pasivos que tiene con las EPS, el desempleo galopa, la educación decrece porque con el presupuesto que se roban año a año se podría educar a 80 mil jóvenes colombianos. El procurador general, Alejandro Ordóñez, informó en septiembre 15 de 2009 al Congreso que unos 48 mil funcionarios públicos son investigados por actos de corrupción en el ejercicio de sus cargos, más: el 9 de diciembre: Día Internacional de la Lucha contra la Corrupción - Transparencia por Colombia afirma que en esta nación hay una emergencia ética, que hay 1.600 tipos de corrupción en la Policía Nacional, por esa semana el Ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia Cossio, se quejaba del ausentismo congresional -donde hay mayoría gobiernista- porque de 166 representantes sólo asistieron 60 y se aprobaron, de casi un centenar, sólo 7 proyectos. Y a este panorama hay que adicionar los congresistas presos, detenidos, retenidos, enjuiciados, condenados por diferentes delitos contra la Constitución, las instituciones y la democracia.
La corrupción, que es vicio o abuso en las cosas no materiales, también es la alteración en un libro o escrito, la mala costumbre en los abusos introducidos contra la ley, premia con pensiones braveadas por ellos mismos a los congresistas, quienes hacen una ley, según estos legisladores, para que se cumpla otra, que no es más que ajustarse sus mesadas pensionales, de por sí elevadas, a la atractiva y jugosa suma de $16 millones mes, mientras el salario mínimo puja porque le incrementen cada 12 meses lo correspondiente a un pasaje diario de transporte urbano, esto es corrupción, guste o no a quienes la practiquen, también atenta contra las buenas costumbres, un funcionario que le mete un mico a un proyecto de ley, para favorecer a empresarios que le hacen antesala y lo benefician en distintas varas de premio.
¡Ese desangre nacional no debe tener la sanción presidencial! Debe ser objeto de rechazo por parte de la comunidad, es responsabilidad de los colombianos realizar protestas diarias, escalonadas contra esta vergüenza, que impulsa sin compasión la mano negra del avaro al maltrecho presupuesto nacional.