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¿Se coloca, o se pone bravo?
Jairo Cala Otero
Corrector de gramática y estilo
mundodepalabras@gmail.com


He de poner, a guisa de advertencia, que nada de lo aquí contenido tiene intención polemista, pues no tengo espíritu de tal. Además, las definiciones de los vocablos las aprueba la RAE, no yo. Simplemente, me refiero a este asunto porque deseo colocar los dos verbos en sus lugares precisos, a fin de que no se siga poniendo duda sobre el correcto y castizo uso de “poner”, en vez de “colocar” para todo caso y momento.

En primer lugar, es de gran importancia advertir que “poner” no significa asumir postura física para ejecutar la cópula sexual entre humanos. Por las fintas que la mayoría de hablantes le hacen al verbo “poner”, infiero que de esa “masturbación” semántica del término deviene el rechazo a tan útil y necesario

verbo. Pues si bien para la ejecución del arte amatorio la pareja ha de ponerse en una posición de su agrado, ello no significa que la acción misma se llame “poner” ni “ponerse”.
Debo anotar que “colocar” es recíproco con “poner”. Su primera definición (acepción) dice: “Poner a una persona o cosa en su debido lugar” (Papuchis colocó el libro, en la biblioteca); en sentido figurado, colocar significa “acomodar a uno poniéndolo en algún estado o empleo” (Me colocaron como corrector de estilo). Pero también se aplica “colocar” cuando alguien invierte un capital económico (Mengano colocó $10 millones en acciones de tal empresa). No es correcto usar ese verbo en situaciones como: “Coloqué una demanda contra fulano”; al verme”; “Cuando las papas se colocaron blanditas las bajé de la cocina”; “Por colocarse de chismoso le fue mal”, entre muchísimas otras semejantes.
Son precisos, además, unos cuantos ejemplos con el verbo “poner” para que los “colocadores” aclaren su mente y pongan en uso el verbo poner:
Empecemos por definir qué significa “poner”: “Colocar en un sitio o lugar una persona o cosa, o disponerle en el lugar o grado que debe tener”. ¿Nota el lector que en ambas definiciones se usa el verbo contrario y el significado es igual?

Ahora los ejemplos:
Cuando se dedica a uno un empleo u oficio: “A Perencejo lo pusieron como agente comercial de carros”.
Cuando se dispone o previene una cosa que se ha menester para algún fin: “Ponga la sal en la olla”.
Cuando se apuesta una cantidad: “El vecino mío puso su sueldo jugando chance”.
Cuando se escribe o envía una carta, un telegrama, etcétera: “Le puse un telegrama a Dorotea”.
Cuando se suelta o depone un huevo: “Mire si esa gallina ya puso huevo”.
Cuando se representa una obra de teatro o se proyecta una película: “Fanny puso en escena otra obra de humor”.
Cuando se aplican motes o nombres a personas o cosas: “Sus amigos le pusieron ‘Mentira Fresca’, porque cuanto dice lo delata como mentiroso”.
Cuando se opone o riñe con uno: “Se puso en desacuerdo con el jefe”.
Cuando se dice de los astros, que se ocultan debajo del horizonte: “Ya el sol se puso tras los cerros...”.
Además de las anteriores aplicaciones -más amplias y diversas que las del verbo “colocar”existen sentidos figurados como:
“Poner a uno a parir”: Significa que alguien lo exaspera por alguna razón específica.
“Poner colorado a uno”: Significa que alguien lo hace avergonzar.
“Poner en claro”: Alude a averiguar o explicar con claridad algún asunto intrincando o confuso.
“Ponerse al corriente”: Es enterarse o adquirir el conocimiento necesario.
Muchas otras formas, en sentido figurado, se pueden aplicar con el verbo poner.
Como el lector deducirá, es más rico en aplicaciones el verbo “poner” que su hermano legítimo “colocar”. Por tanto, lo defiendo de quienes le han condenado a la mazmorra del olvido. Así que en vez de ponerse bravo, si eventualmente mis anotaciones sobre este asunto chocan contra su lengua caprichosa, póngase atento y úselo sin temores. Entre tanto, yo coloco un punto al final de esta oración última; y me pongo a su entera disposición, por si aún le quedan dudas acerca de poner y colocar.

Víctimas de atraco y del lenguaje
En nuestro país se dice que alguien fue víctima de “fleteo” cuando antisociales lo asaltan para despojarlo del dinero que ha sacado previamente de un banco.
No cabe duda de que el uso equivocado del término se deriva de la ausencia de una consulta previa al diccionario. De haberse hecho así no se estaría empleando mal. O dicho de otro modo más coloquial: no se estaría MFT (Meando fuera de la taza).

Primero, entonces, leamos las definiciones del término:
Fleteo: 1. En Cuba, acción de fletear, esto es, buscar clientes una prostituta. Ciertamente nada de eso ocurre en los bancos colombianos. Allí lo que buscan son víctimas para robarles su dinero. Y fíjese el lector que el diccionario no menciona a Colombia para darle una significación alguna a esa palabra. Es decir, aquí no significa ni lo que se cree ni ninguno otro asunto.
Como ella procede del verbo fletear, de donde se aviene flete, la misma obra que nos orienta el léxico dice que aquel, en Costa Rica y Nicaragua, significa “Transportar carga de un lugar a otro”. Una segunda acepción del verbo fletear señala que en Cuba significa, referido al oficio de una prostituta, “Recorrer las calles en busca de clientes”.
Ahora bien. Precisemos lo que es un flete:
Precio estipulado por el alquiler de una nave o de una parte de ella.
Carga de un buque.
En América: precio del alquiler de un medio de transporte.
En América: carga que se transporta por mar o por tierra. (Los arrieros buscan flete).
En Argentina y Uruguay: caballo de montar de muy buenas cualidades.
En Argentina y Uruguay: vehículo que, por alquiler, transporta bultos o mercancías.
En Argentina: transporte de mercancías.

En Costa Rica, Guatemala y Venezuela: valor del traslado de mercancías en un vehículo de transporte.
En Cuba: cliente de una fletera (prostituta).
Si nos fijamos bien, nuestra más cercana aproximación territorial para aludir al uso del vocablo “flete” es Venezuela. De allí nos vino esa imprecisión. No hay que olvidar que, como se dice popularmente, en Venezuela parecer haber más colombianos que venezolanos. Sus conexiones con su país hicieron que la palabrita se colara, pero aun así llegó distorsionada.
Luego en los medios de comunicación colombianos se insulta a las víctimas de los atracos perpetrados por antisociales que las asechan al salir de los bancos. No es justo, ni considerado. Además de que los bandidos les quitan la plata, también algunos periodistas les quitan su dignidad de personas, pues resultan calificadas como “mercancías”. Así se les deshumaniza.
Uno cualquiera de los alegadores de siempre en estos asuntos dirá: “Es que se trata de una metáfora”.
Primero, tal figura se usa para engalanar una expresión, no para denigrar de nadie. Si el lector se fijó bien en las definiciones de “flete” la que corresponde al modo venezolano se refiere al valor del traslado de mercancías “en un vehículo de transporte”. En Colombia, los atracadores no transportan a sus víctimas (a sus “mercancías”, según aquellos periodistas) en vehículo alguno. Simplemente les siguen el rastro hasta su destino y allí las despojan del botín.
Es recomendable, entonces, hablar sencillamente de asaltos, atracos, robos o despojos a la fuerza, cuando de hacer referencia a las acciones de bandidos se trate.

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