Las películas que tienen algo que decir y al mismo tiempo entretienen son las más interesantes.
Los cineastas teoristas de la nueva ola francesa como Bazin, Rivette, Godard, Chabrol y Truffaut que escribieron para la revista influyente Cahiers du cinéma basaron sus teorías sobre los “autores” del cine que trabajaron dentro del sistema clásico de Hollywood y produjeron más que sólo obras de entretenimiento.
Los sustitutos de Jonathan Mostow es del género de ficción científica basada en el futuro cuando la invención de un robot le permite al ser humano vivir la vida que quiere, sin miedo de morir y en el cuerpo deseado.
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Casi todos los humanos compran y se conectan a sus nuevos “cuerpos” llenando el mundo de gente bella, feliz con su vida, hasta que hay un asesinato el cual tendrá ramificaciones negativas para todos. Por primera vez muere un ser humano cuando su “sustituto” es destruido, algo que no debe pasar, pero ahora existe una nueva arma que pone a todos en riesgo.
Investigación
en vivo
El agente del FBI asignado al caso es Tom Greer, quien descubre que la víctima es el hijo del inventor de la tecnología de los “sustitutos”. Durante el intento de arrestar al culpable, el sustituto de Greer es destruido y esto casi termina con el verdadero Greer, este se da cuenta de que la única forma de poder investigar el caso es que él tendrá que salir de su aislamiento e investigar la conspiración en persona sin la protección y capacidades de su sustituto.
Al estar experimentando el mundo “en vivo” de nuevo, se da cuenta que le había faltado algo muy importante durante esos años con su sustituto: el placer de una verdadera conexión con el mundo sin una máquina de por medio.
Bruce Willis interpreta a Tom Greer, agente del FBI, con un estilo que esperamos de él en una película de acción, pero esta vez añade otra dimensión: nos presenta un personaje que tiene sentimientos y debilidades.
El tormento interior de haber perdido su propio hijo en un accidente es sutil, añadiendo una profundidad al personaje que otros actores de acción no lo hacen. La relación en declive con su esposa tampoco es melodramática, es un Bruce Willis maduro como actor. Parece que hay mucho que Willis ha traído a su interpretación y que con la dirección de Mostow lo lleva al personaje y como resultado nos identificamos más con él.
Mostow contrató a los guionistas Michael Ferris y John Brancato para re-escribir la serie de novelas gráficas Tebeo del autor Robert Venditti e ilustradas por Brett Weldele. Ferris y Brancato juntos van en guiones de este género incluyendo la última película Terminador. Como hemos visto con 300, la novela gráfica con su dimensión visual se presta para el cine, la fantasía y la ficción científica. Lo que Mostow añade es la crítica social que es inevitable de ver, que por su sutileza, requiere análisis.
Ahora vivimos en el ciberespacio y perdemos el gusto por las relaciones interpersonales con otros seres, perdiendo el calor humano que nos separa de los animales y las máquinas. Ese es el tema principal, donde la mayoría de la gente tiene un sustituto y es imposible saber por seguro con quién se trata; un sustituto hombre puede ser una mujer en realidad, una sustituta bella puede ser una mujer fea, como en el internet ahora, uno nunca sabe con quién está comunicado.
El experto médico puede ser un muchacho de doce años que no sabe nada, pero, está dando consejos médicos. Poder esconderse detrás de otra cara es algo que Mostow utiliza con buen efecto, no obstante crea una cierta paranoia, pero no distrae nuestra atención de los temas principales.
Sicología reflejada
Es inevitable no ver que los sustitutos son como los actores, podemos ser voyeristas con todo el placer y nada de los riesgos que alguien nos ve y vivir vicariamente a través de ellos, sentados en la oscuridad como los humanos de la película, viviendo una vida de héroe de mucho riesgo en un cuerpo bello y ajeno sin tener que preocuparnos porque al final suben las luces y podemos seguir mandando textos a nuestros amigos. Laura Mulvey en su ensayo “Placer visual y el cine narrativo” señala que las mujeres también se identifican con el protagonista principal y pueden aun por solo dos horas vivir la vida de un hombre, como si tuvieran un sustituto macho tanto como los humanos en Los sustitutos.
Vivimos las fantasías del cine y las trasladamos a la vida real con la tecnología, hay hombres que buscan una pareja a través del internet usando una foto que no es de él e inventando una vida ficticia y quizás encuentre una mujer que a él le parece perfecta y que también está haciendo lo mismo. Todo iría bien si nunca se encuentran cara a cara porque eso destruirá la ilusión y es mejor vivir en un mundo de fantasía que en el mundo verdadero ¿no? Es exactamente lo que Mostow quiere decir, que viviendo en el mundo verdadero nos permite trabajar juntos para encontrar soluciones a los problemas y estar aislados no soluciona nada sino prolonga lo inevitable, tampoco aislados en un cuarto oscuro frente a un teclado nos permite gozar y disfrutar de las cosas increíbles que el mundo nos puede ofrecer.
Los sustitutos es una película de acción, de intriga con muchos giros inesperados y con efectos especiales increíbles capaz de entretener a cualquier espectador, pero también nos da algo que decir con su crítica social del futuro que, de una manera se puede realizar si nos descuidamos. La tecnología no es un buen sustituto para el contacto humano, las relaciones y los sentimientos verdaderos.
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